MadCat, los humanos y las calles

Día 22 del mes 7 del año 2 D.d.NC

He estado observando comentarios sobre un posible plan gatuno para dominar el planeta y vengo a declarar para desmentir tales rumores. Nosotros, los gatos, hemos decidido en el colmo de nuestro altruismo ayudar a los seres humanos con sus problemas. Es cierto que somos sus dioses y no les debemos nada: ellos nos adoran porque así son las cosas, y precisamente por eso nos dan de comer y nos miman continuamente. No les debemos nada, forma parte de su deber como adoradores, pero hemos querido tener un detalle con ellos. Que el ex-candidato Jaime Ferrol del PP en Talavera se dedicase a matar gatos no ha tenido nada que ver. Tampoco que este gobierno y sus votantes disfruten de la crueldad hacia otras especies y razas en general.

Estos días he seguido orinando en el mismo sitio, aquel container que está ante una de esas facultades de la universidad rebosante de ejemplares de El Mundo. Por algún motivo ese periódico abunda en estos lares, y no creo que sea porque se reparta gratuitamente tratando de establecer futuros compradores ante unas crecientes pérdidas, pero quién sabe… ¡Al menos ahora está de moda! Y ha convertido mis necesidades en un acto doblemente placentero. Ni las monerías de Maru, el gato de mugumogu, me tienen tan enganchado.

Al final resulta que el tema de los SMS es una tontería al lado del pendrive más famoso del mundo, que es el que el señor don Bárcenas (porque hay que reconocer que es todo un señor), pues guarda de todo: el estado de derecho que los humanos españoles han perdido, la mano de Jamie Lannister, la oreja de Van Gogh, la ira de Dios (esto no lo acabo de entender porque yo soy un ser muy apacible), el vídeo del perro y la mermelada y la fanática de Ricky Martin… en fin, todas las grandes incógnitas de este Universo. Y naturalmente, las fotos de Cospedal mientras se encuentra en el baño o se está cambiando, cosa que ha despertado su ira (¡no veáis como se ha puesto, la tía!).

Este señor, que ha sido traicionado por los pelagatos estos del PP, ha decidido contarle a un juez toda la verdad. Él no está libre de culpa, pero tiene agallas. Es como esos bichitos que no han hecho nada realmente malo pero tienen el valor de moverse por delante nuestro como si fuésemos a ser capaces de quedarnos quietos observándolos sin acabar por agazaparnos y tirarnos sobre ellos. Y claro, el presidente echo una furia: que si él no se somete a chantajes, que si no hay que dar crédito a un criminal… Si vosotros supiéseis lo que yo he visto en los baños de Génova, fliparíais. Con deciros que la relación de folleteo salvaje homosexual entre el duque “em… Palma… do” y su colega de adolescencia Jaume Reguan se queda en nada, os lo digo todo.

Por tanto, después de haber estado el jueves por la noche correteando por las calles de Madrid siguiendo a una muchedumbre enfervorizada (por si caía algo de comida, algún trozo de chorizo crudo sobre todo) y hacer mis necesidades ante la sede del PP, pude comprobar cosas curiosas. Como por ejemplo que a día de hoy siga habiendo humanos que les sorprenda un acto de manifestación pacífico. Pues si gritar “¡Gobierno dimisión!” caminando por la calle es preludio de una hecatombe para esas gentes, no me quiero imaginar qué pensarán cuando, Nyancat no lo quiera, las manifestaciones en España sean al estilo griego.

Subido en el capó de un coche pude ver las caras de miedo de algunos humanos que se dicen llamar ciudadanos; con sus ojos desencajados y el gesto contrariado. Pues esos ojos habían olvidado que gran parte de los pocos derechos que les quedan se consiguieron de formas mucho menos pacíficas. Es paradójico el contexto social que viven aquellos que se creen por encima del resto.

Para ir terminando, que tengo que defender mi territorio con otra meada, solamente añadir un “gracias por leerme”. Sé que es complicado que un humano me entienda, pues todavía dependéis en exceso de vuestros valores humanos. Así que ¡adelante!, seguid conformándoos con un estilo de vida y cultural parco, rígido y con fecha de caducidad de consumo preferente. La violencia no me gusta, pero una ostia a tiempo te pone a andar, como decía un siamés de otro barrio. Seguid viendo sombras encadenados en vuestra incompetencia y estupidez. Así nos dais toda la ventaja a nosotros, los gatos de barrio y de campo que se camuflan entre la sociedad esperando, vigilantes, para coordinarse y defender lo que es nuestro.

One Response to MadCat, los humanos y las calles

  1. fascistas dice:

    FASCISTAS, CHORIZOS, SINVERGUENZAS

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