Jeremy Hammond, rebelde con causa, eres héroe, ejemplo e inspiración

El pasado viernes día 15, Jeremy Hammond fue condenado a 10 años prisión por la filtración a WikiLeaks y otros medios de información de 3 millones de correos electrónicos de la empresa Stratfor, especializada en inteligencia y espionaje. Condenado por hacer públicos 3 millones de correos electrónicos de nuestros gobernantes, abanderados de países democráticos, con una empresa privada a nuestras espaldas.

Jeremy Hammond es un joven estadounidense de 28 años de edad, un anarquista de ideas claras. Reincidente, rebelde con causa. En los últimos 8 años, Jeremy ha sido detenido y condenado varias veces, pero eso no le ha hecho retroceder. Es un luchador, y no concibe la vida de otro modo que no sea combatiendo las injusticias.

En 2004 Jeremy fue arrestado en la protesta contra la Convención Nacional Republicana en la que se confirmó la candidatura de George Bush a la presidencia tras su mala gestión durante la anterior legislatura, que dudamos que nadie que la haya vivido pueda olvidar jamás. Un año después, volvió a ser arrestado en la ocupación por 20 marchas del parque Wicker, habiendo partido él con la que se inició en la Universidad de Illinois, formada por estudiantes. Ese mismo año, Jeremy participó en el Desfile del Orgullo Gay y se vio implicado en un altercado con manifestantes homófobos del que se declaró culpable cuando fue llevado ante el tribunal. En 2005 volvió a ser detenido, en esta ocasión por pasar un cordón policial que protegía, como ocurre en España, una manifestación neonazi. Jeremy fue condenado a dos años de prisión y tres años de libertad condicional tras declararse culpable en 2006 de penetrar en el sistema informático de Protest Warrior, un grupo cuyo blanco de sus agresiones eran los manifestantes contrarios a la guerra de Irak. Sin embargo, aquello no hizo que Jeremy se pensase dos veces su participación en el “ataque” contra David Irving en 2010, quien niega la existencia del holocausto: irrumpió junto con otras personas en el restaurante Edelweiss donde Irving se encontraba con un grupo de unas 15 o 20 personas, tirándolo todo por los suelos y echando de este modo a los invitados que allí se encontraban. Un año antes, en 2009, ya había sido arrestado de nuevo por quemar una bandera de Chicago como protesta contra la candidatura de la ciudad a los Juegos Olímpicos de 2016, por lo que fue sentenciado a otros 18 meses de libertad condicional y 130 horas de servicios comunitarios.

Pero es que los frentes abiertos en estos tiempos son muchos, y para un activista como Jeremy —de los que escasean, de los que tienen agallas–, la lucha no tiene fin. En marzo de 2012 fue detenido por la filtración de los correos de Stratfor, y ya no volvió a pisar la calle: 21 meses de prisión preventiva hasta que el viernes, por fin, se hizo pública la sentencia en la que ha sido condenado a 10 años de cárcel, la pena máxima exigida. Jeremy no se retracta, Jeremy no se arrepiente de nada, y eso a la jueza Loretta A. Preska, mujer de uno de los hombres que fueron blanco de estas filtraciones, le hace rabiar. De nada sirve el castigo sin arrepentimiento, y eso Loretta A. Preska no lo puede soportar. Pero contra eso, ella, no tiene nada que hacer. Los límites de esta justicia prostituida ante la que nos encontramos terminan donde empiezan nuestras ideas libres.

Ella maldijo lo que llamó “reincidencia impenitente”. Ella dijo: “No se trata de las acciones de Martin Luther King, Nelson Mandela… o incluso Daniel Ellsberg; no hay nada de noble o de espíritu cívico en causar el caos”. El caos… El único camino que nos sacará de esta maldita arquitectura que pretende mantener una apariencia democrática a su vigilancia y control.

Jeremy ha sido condenado a 10 años de prisión, una condena tremendamente desproporcionada en relación con el crimen, consistente en un acto de desobediencia civil no violenta que defendía el dominio público de los abusos de poder llevados a cabo por nuestros gobernantes y la firma de seguridad. Mientras él actuaba junto al bastardo que le traicionó y le vendió, se cumplían las órdenes dadas por el FBI, órdenes de cometer actos ilegales desde el propio gobierno de los Estados Unidos de América.

Jeremy ha sido condenado a una pena tan exagerada porque no hay nada más peligroso que un librepensador.

Jeremy Hammond, eres héroe, ejemplo e inspiración.

¡Libertad para Jeremy Hammond! ¡Libertad para toda la información que está conteniendo el inevitable caos que pondrá fin a vuestro mandato!

¡Larga vida el nuevo mundo del ordung!

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