Los estudiantes chilenos y la Demo-cracia

Como pudimos seguir ayer en un livestream que se ha difundió por Twitter, en el hashtag #CongresoEnToma se llevó a cabo una ocupación del congreso chileno, por parte de estudiantes y profesores con consignas reclamando  educación gratuita, estatal y de calidad; en conjunto también con ambientalistas y la organización Democracia para Chile, que trabaja con todos los anteriores.

Aproximandamente a las 16:00 hrs, los manifestantes interrumpieron una sesión de la Comisión de Educación del Senado, donde se encontraban presentes senadores, rectores de universidades y el Ministro de Educación Felipe Bulnes. Al increpar al ministro, este decidió abandonar el lugar, seguido de cerca por la senadora designada Ena Von Baer. Luego de este incidente, el Presidente del Senado, Guido Girardi aseguró a los manifestantes que él no decretaría el desalojo. Al rato después, el Coronel Fernández de Carabineros de Chile aseguró que apenas los manifestantes abandonaran el Congreso serían apresados.

La ocupación ha supuesto que el gobierno abandonara el congreso de manera imprevista

y aunque no es el final es un paso importante.

A las 21:30 hrs (hora de Chile) se realizó una conferencia de prensa que fue transmitida en vivo por Twitter, en la cual expusieron representantes de los distintos entes participantes de la ocupación, dando a conocer su demanda por una mayor participación democrática en el país a través de la legalización y estipulación en la Constitución del plebiscito vinculante llamado por la ciudadanía, como una herramienta para hacer valer la soberanía popular en el país latinoamericano.

En cuanto al movimiento estudiatil, el vocero de la Coordinadora Metropolitana de Estudiantes Secundarios (CoMES) Diego Mellado dió a conocer que ya no se considera al poder ejecutivo como un interlocutor válido y que a estas alturas solo la ciudadanía es capaz de dar solución al problema que la aqueja. De la misma forma, Rodrigo Rivera, vocero de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (CoNES) reprochó la actitud represora de Carabineros de Chile, quienes comandados por el Ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter  han cometido actos de excesiva violencia contra estudiantes y manifestantes a lo largo de los 4 meses de ocupación de escuelas y universidades, y las innumerables marchas realizadas en favor de un movimiento que exige gratuidad en las universidades estatales, estatización de la educación primaria y secundaria (que se encuentra a manos de las municipalidades) y un aumento de la calidad educativa en todos sus niveles.

A principios de agosto sus manifestaciones ya contaban con más de 100.000 manifestantes en cada marcha y se saldaron con más de 1.000 detenidos. Llegando a su adhesión mas alta a fines de ese mes, donde más de  800.000 personas marcharon solo en la capital, estimando casi un millón y  medio de personas a nivel nacional. En el paro nacional de 48hrs.  realizado los días 24 y 25 de Agosto ardieron coches, se rompieron  escaparates y fueron montones los que resultaron heridos, sucediendo en la madrugada del día 26 de Agosto un incidente que jamás se olvidará: Manuel Gutiérrez, un joven adolescente que pasaba cerca de una barricada junto a su hermano minusválido, fue asesinado por un policía quien le disparó. El día de hoy la investigación sigue abierta . Desde la  dictadura de Pinochet que el país no vivía revueltas tan  multitudinarias, haciendo que el gobierno de Sebastián Piñera se siente  fuertamente amenazado habiendo alcanzado unos índices mínimos históricos  de popularidad, llegando a tener un 26% de aprobación, lo cual es el  porcentaje más bajo que ha tenido un presidente desde el retorno a la  democracia.

Pero no es solamente el gobierno quien ha de temer por su seguridad:  Camila Vallejo, presidenta de la FECh -Federación de Estudiantes de la  Universidad de Chile-, tuvo a principios de agosto que declarar ante la Fiscalía de La Florida por amenazas sufridas en Twitter.  Desde la cuenta @1topone1 se pudo leer: “Mejor cámbiate de casa o si no  sufrirás extraño accidente”, “@camila_vallejo sufriras 1 extrño  accidnte x ser 1 lameculo de la intrnacinal comunsta”, y “te vamos a  matarte por perra”. Poco tiempo después se descubrió que el que estaba  detrás de estas amenazas era el sociólogo José Luis Alonso, quien  previamente había hecho público el domicilio de la joven desde la cuenta  @derechatuitera. Y aún más, la mismísima Secretaria Ejecutiva del Fondo  del Libro, Tatiana Acuña Salles (@Tati_Acuna), escribió en su cuenta: “muerta la  perra, se acaba la leva”.

Hemos escrito ya sobre la situación chilena  y lo seguiremos haciendo siempre que lo consideremos oportuno.

Esto es un pulso. Un tira y afloja en donde cada grupo persigue unos intereses. Pero mientras que el gobierno dice tomar medidas por el bien común, manda a la policía cargar contra estudiantes que se manifiestan de manera pacífica. ¿Qué pretenden? ¿Que aceptemos sin rechistar medidas que nos ahogan cada día más? Hemos llegado a un punto de credibilidad cero. Sus discursos solo persiguen o bien mantenerse en el poder o salir al paso y escurrir el bulto. Somos ciudadanos, somos el pueblo; somos nosotros quienes decidimos qué camino seguir. Democracia, una palabra que dependiendo quien la pronuncie tiene un significado y una connotación diferente: para ellos es un instrumento de poder, control velado y represión en pro de la seguridad ciudadana; para nosotros es una representación fiel de las demandas ciudadanas, fidelidad al mundo de lo político que vamos creando en distintas vías que no están siendo escuchadas y se están tratando de silenciar. Somos antisistema porque el sistema actual no representa ni tiene en cuenta la esfera pública de la cual no sólo se ha alejado sino que la ha ahogado, insistiendo en hacernos sentir repulsa hacia la política por su falta de fidelidad con sus principios, de modo que la hemos abandonado hasta dejarla por completo en manos de unas minorías peocupadas exclusivamente por satisfacer sus propios intereses. Defendemos la Libertad, la educación pública y demás derechos de base de todo ser humano, porque todos ellos, en mayor o menor grado, están siendo vulnerados.

Chile es solo un ejemplo de lo que pasa cuando se dice que se está en democracia y la realidad es otra. No nos gusta la represión. No nos gusta la mentira. Defendemos la Libertad cuando va acompañada de Verdad.

Ánimo y Salud !!!
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La pseudodemocracia y la verdadera democracia

Un hecho catastrófico para la democracia de hoy en día es la creciente incidencia de las grandes empresas, los grandes grupos de capital y los lobbies, en la maquinaria de los partidos políticos, en la elección de candidatos y en las decisiones de los políticos. Es bien conocida la práctica del lobbying o cabildeo que, popularizada en la democracia norteamericana, se extiende cada vez más por las democracias del mundo adoptando diversas formas.

Los sistemas de financiación de los partidos y candidaturas políticas en muchos países comprometen seriamente la imparcialidad y la integridad de los políticos y de altos cargos del Estado ante la tácita obligación de pagar favores millonarios recibidos a lo largo de su ascenso político.

Esto ha llevado una situación en la que, en no pocos países, a los ciudadanos no se les da otra opción que la de elegir entre candidatos previamente aprobados o incluso directamente impuestos por grupos minoritarios de poder político y económico a través de influencias y presiones ejercidas sobre los partidos políticos. La democracia así practicada no es más que un simulacro y un triste remedo de sí misma. Estamos ante una farsa que hace creer engañosamente a los pueblos que éstos eligen a sus líderes, cuando la realidad es que todo el sistema está manipulado para que el pueblo solo pueda limitarse a sancionar las elecciones que otros ya han efectuado.

Nos hallamos ante una pseudodemocracia, una falsa democracia que combinada con la prosperidad y el consumismo de las naciones ricas no ha sido ni más ni menos que una droga política que ha adormecido la conciencia de los pueblos, haciéndoles creer ingenuamente que gozan del privilegio de vivir bajo el mejor de los sistemas. Pero por suerte o por desgracia la actuación de los sistemas financieros y de los políticos durante las recientes crisis económicas mundiales ha venido a despertar a algunos del letargo.

Una verdadera democracia debería aportar a sus ciudadanos como mínimo las siguientes garantías de parte de candidatos y Administración:

1. Antecedentes morales de integridad, lealtad y honradez política y administrativa de los candidatos. Normalmente para todo puesto de responsabilidad en la empresa privada y pública se requiere pasar una verificación de antecedentes. Un candidato con antecedentes malos o simplemente dudosos es automáticamente descalificado. Platón escribió que la más elevada actividad a la que se puede dedicar un hombre es la política; ¿Por qué habría de exigirse menos de un candidato a un alto cargo político o administrativo que de alguien que aspira a un cargo privado?

2. Conocimientos mínimos adecuados al cargo por parte de los candidatos. Así como para cualquier cargo se requiere un curriculum y una experiencia mínima, los ciudadanos deben tener la garantía de que todo candidato ostenta unas condiciones mínimas de conocimiento intelectual, habilidad política y administrativa adecuadas al cargo al que se aspira. Tal como en muchos países existe una carrera diplomática, debería exigirse una carrera política para poder aspirar a una candidatura.

3. Independencia por parte de los candidatos de cualesquiera intereses de grupos o individuos diferentes al bien común de los ciudadanos y del provecho del país y de la humanidad. Todo candidato debe estar comprometido en exclusiva con su ciudadanía y con toda la humanidad en su conjunto. Nunca con intereses particulares. El bien común debe primar incluso sobre los intereses de partido.

4. Un programa de gobierno firmado y publicado, accesible y verificable por toda la ciudadanía del que se deba rendir cuenta durante el ejercicio y cuyos cambios y/u omisiones se deban justificar formalmente ante el electorado.

5. Un sistema de auditoría de gobierno que exija el cumplimiento de los compromisos electorales y permita la remoción del funcionario de su cargo en caso de incumplimiento no justificado o de indicios claros de corrupción. Y no se trata de la auditoría retórica, oportunista, interesada y vindicativa que suelen ejercer los partidos de oposición, sino a una auditoría independiente, imparcial y pública, gestionada por organizaciones ciudadanas supra-políticas e independientes, también elegidas por votación popular.

Si se aceptan estos puntos como principios que debería cumplir una democracia para que sea considerada como tal; estamos ante un replanteamiento de la mayoría de las democracias del mundo ya que pocas cumplen con tan solo algunos de estos puntos y no es muy aventurado afirmar que ninguna de las democracias del mundo los satisface en su totalidad.

Hacia una reforma de la Democracia #1

Reformas que persigue la #spanishrevolution

La democracia se considera el paradigma incuestionable de la forma de gobierno legal y aceptable. Quizá el único inconveniente serio que se le achaca radica en lo engorroso de sus procesos electorales que según algunos la convierten en la “menos mala” de las formas de gobierno. Pero casi nadie se atreve a cuestionar si los métodos comúnmente aceptados en las democracias actuales son realmente democráticos o no. Comparativamente pocas personas, a pesar del descontento casi universal que existe hacia los gobiernos actuales, se preguntan si lo que tenemos es realmente democracia o no.

Es así como hoy por hoy, en cuanto se denuncian irregularidades o atropellos en un país no democrático, el clamor general de los intelectuales, los políticos, la prensa y el público en general es por la instauración de la democracia en el país en cuestión. Cosa deseable, por supuesto, ya que en general se puede afirmar que es mejor una mala democracia que una dictadura (aunque hoy existen algunas democracias y seudo-democracias en cuyo caso esa afirmación también sería cuestionable). Y generalmente se da por sentado que la solución a problemas como la opresión, la corrupción, la pobreza extrema o el caos social estriba sin más en el establecimiento de un gobierno democrático. Una vez lograda esta meta, se asume que todo mejorará gracias a la democracia. Sin embargo muchas de las democracias actuales son una evidencia de la limitada veracidad de tales asunciones.

La mayoría de las Constituciones llamadas democráticas del presente proclaman como principio básico el que La soberanía reside en el pueblo. Sin embargo, una mera observación superficial pero honrada demuestra que tal cosa nunca ha sido una realidad en la historia. Las noticias que a diario se pueden ver en la prensa política de casi cualquier país democrático evidencian que la democracia que practicamos adolece de infinidad de fallos que no se pueden achacar de forma simplista a la mera falibilidad humana ni a lo engorroso del proceso de votación, única forma actualmente viable de consultar a los ciudadanos, sino más bien a la completa ineficacia de los sistemas que utilizamos para elegir y reemplazar a nuestros líderes políticos y a la chapucera y sibilina estructuración de los poderes y administraciones que al final deriva, ni más ni menos, que en el secuestro de la soberanía del pueblo por parte de las clases políticas y del poder económico. En realidad, tras más de dos milenos, no nos hemos alejado demasiado de la plutocracia y oligarquía de los tiempos de las llamadas democracias de Grecia y Roma.

La mayoría de los sistemas democráticos actuales están permitiendo y auspiciando que a su sombra prosperen y se perpetúen en sus cargos líderes ineptos, corruptos e incluso perversos sin que sus ciudadanos dispongan de medios legales para deshacerse de ellos deponiéndoles de sus cargos. En muchos países se da el caso de que los líderes de las diversas facciones políticas legales ostentan muchas cualidades absolutamente indeseables para un gobernante, con la consecuencia de que los impotentes ciudadanos se ven obligados a elegir entre unas pocas opciones, todas ellas de alguna manera nefastas para ellos y para su país o región. A veces incluso se da la aberrante situación de que políticos que se enfrentan a graves causas judiciales o se encuentran bajo seria sospecha de actuaciones ilegales e incluso criminales, continúan siendo bandera de sus partidos gracias a que ostentan un enorme poder, controlan los medios de comunicación o están sustentados por poderosos grupos económicos a cambio de posteriores favores.

Un sistema así, aunque se llame democrático no es muy diferente de una dictadura y ha fracasado en el cumplimiento de las dos primeras premisas de la democracia, a saber: que el pueblo en última instancia detenta el poder y que el pueblo elige libremente a sus gobernantes.

Si examinamos el presente y la historia de la democracia en el mundo, desde los tiempos de la república romana, nos encontramos con toda suerte de trapicheos, corruptelas, manejos oscuros, manipulaciones de los poderes y de las leyes, etc., etc. En resumen, una inmensa panoplia de perversiones políticas realizadas al amparo del llamado “contrato social” por el cual la mayoría de los ciudadanos otorga poder a unos pocos, poder que muy a menudo estos últimos utilizan en beneficio propio o en el de los grupos de poder que les han encumbrado. Esto ocurre a menudo de forma soterrada pero incluso en ocasiones sucede con completo descaro, a la vista de la prensa y del público y en claro perjuicio del país y de los ciudadanos.

Una cosa que resulta sorprendente al leer sobre la historia de la república romana es el descubrimiento de lo poco que ha cambiado la forma de hacer política durante los pasados 2.500 años. Si hacemos una comparación entre los manejos políticos, la forma de legislar, la forma de aplicar las leyes y la gestión de los bienes públicos desde la época de la república romana hasta los tiempos actuales encontraremos tantas analogías que se nos lleva a concluir que a pesar de los avances de nuestras legislaciones modernas basadas en cartas constitucionales apoyadas en declaraciones de derechos humanos y a la existencia de una legislación internacional, la humanidad apenas ha mejorado desde entonces en la forma de gobernar y administrar a los pueblos. Aparte de algunos métodos y formas, nada esencial ha cambiado. Y desde luego, el avance sociopolítico que se ha conseguido con todo esto no ha ido en absoluto al ritmo de los avances en otros campos del saber humano, léase: ciencia, tecnología, historia, o arte, para citar solo algunos.

El contrato social legitimado mediante las elecciones democráticas ha llegado a ser uno de los pocos contratos en los que una parte (los ciudadanos) permanece obligada por toda la duración del período electoral, pero la otra (los gobernantes) tienen manga ancha para actuar ineficazmente e incumplir promesas, cuando no incluso para mentir, engañar, tergiversar y malversar, muchas veces impunemente, a la vez que casi siempre conservan sus cargos a pesar de su cuando menos evidente ineptitud, por no hablar de la completa falta de honradez y corrupción que se observa en los peores casos.

A la aparente lasitud de los intelectuales y políticos en el ejercicio de buscar una mejora continua y sustancial de los sistemas llamados democráticos se ha sumado el enorme poder de los medios de comunicación que a menudo se han convertido en eficaz herramienta de partidos, de grupos de poder y de gobiernos mediante el filtrado o incluso el completo control de la información que llega a los ciudadanos. En algunas democracias, incluso en aquellas consideradas avanzadas, el control de la información manejada por los medios, en manos de inmensos y omnipresentes poderes fácticos afines a un partido u otro, lleva a la situación de que la información recibida por la mayoría de los ciudadanos está tan filtrada y polarizada que es muy difícil para éstos el hacerse una idea clara de la realidad y menos aun adoptar una postura crítica y cabalmente informada sobre lo que ocurre o sobre el sistema en general.

Paradójicamente, la tecnología y las comunicaciones de hoy posibilitarían que el ciudadano de a pie participara mucho más ampliamente en los procesos de gobierno a un coste comparativamente muy bajo. Sin embargo, no se ve casi en ninguna parte que los gobiernos estén mínimamente interesados en aplicar en modo alguno las cacareadas bendiciones de la tecnología para que los ciudadanos realmente dispongan de más voz y voto en las decisiones que les atañen. A pesar de las declaraciones de derechos humanos reconocidos en los pasados cuatro siglos al precio de mucha sangre sudor y lágrimas, aparte del sufragio popular que como veremos es vulnerable a los resortes de los grandes poderes de la actualidad, las armas del ciudadano de a pie siguen siendo las que han existido siempre: la justicia, generalmente lenta, ineficaz, e incluso a veces manipulada, partidista y parcial; las manifestaciones, las huelgas, la desobediencia civil y, en última instancia, la rebelión popular abierta y violenta.

Por último, la misma tecnología se cierne como una peligrosa amenaza para el ejercicio de la democracia. La creciente capacidad de almacenamiento, manejo y gestión de la información por parte de los avanzados sistemas de proceso de datos existentes, exponen a los ciudadanos al almacenamiento y al uso abusivo y autoritario del conocimiento acerca de sus vidas, preferencias, creencias, costumbres y necesidades por parte de los poderes fácticos del mundo, sean estos empresas, grupos ideológicos, políticos, organismos de seguridad nacional etc., e incluso por los mismos gobiernos elegidos para proteger y defender sus intereses.

En resumidas cuentas, lo que vemos en la mayoría de las democracias más grandes y avanzadas de hoy mueve a uno a preguntarse si esta es la democracia que queremos, si esto es todo lo que cabe esperar de ella y si podemos con buena conciencia recomendar nuestro estilo democrático a otros que aún no disponen de las bendiciones de la democracia.

Creemos que ha llegado el momento de replantearse la democracia que ejercemos, no con el ánimo de cuestionar la democracia misma como premisa o como conjunto de principios, sino con el de revisar los métodos y las prácticas que utilizamos para el ejercicio de la democracia a fin de que se mejore el cumplimiento de los principios inherentes a ella. Es tiempo de avanzar hacia sistemas democráticos que realmente otorguen la soberanía al pueblo y que moderen el enorme poder que ahora detentan las grandes empresas, los grupos económicos, los partidos políticos, los medios de comunicación e incluso los mismísimos gobiernos legal y democráticamente constituidos.

Anonymous en el 15M

Revolución griega

Por todos son conocidas las protestas que están teniendo lugar en Grecia. La cuna de la democracia lleva años luchando por alcanzar una democracia real que ha sido salvajemente violada en un mundo occidental que gusta presumir de espíritu democrático, liberal y férreo defensor de los derechos humanos, un mundo que nos ha demostrado cómo crecía en hipocresía a cada paso que daba. Sin embargo no ha sido hasa que ha comenzado nuestra propia revolución en España que nos hemos dado cuenta del alcance de los problemas griegos, los cuales son también de toda Europa y son también los nuestros. Los griegos llevan años en la calle, pero no ha sido hasta que les hemos seguido que los medios han comenzado a informarnos de sus protestas, del mismo modo que no se habló de la revolución islandesa en nuestros medios de comunicación hasta hace escasos meses.

Nos han enseñado, como de costumbre, unas imágenes de las protestas griegas muy poco objetivas, centrándose ante todo en retransmitirnos las imágenes de los grupos más violentos lanzando cócteles molotov a la policía. Casi no nos han hablado de cómo actúan ahí las fuerzas de seguridad del estado, y sobre todo, cómo han sido pisoteados sus derechos para que no les falten ganas ni razones para querer asaltar el Parlamento.

Los griegos, además de haber tenido que sufrir las reformas más estrictas de Europa, han tenido que padecer la violencia de un estado policial en sus propias carnes al salir a la calle ejerciendo su derecho a protestar día a día. El uso abusivo de los gases lacrimógenos se saldó el pasado 29 de junio con más de 700 personas que necesitaron asistencia médica debido a problemas respiratorios, un excesivo uso del gas que Amnistía Internacional ya ha denunciado, junto con la violenta carga policial. A parte, 43 personas fueron detenidas. A diferencia de nuestras manifestaciones a las que asistimos con la misma indumentaria con la que vamos por la calle, para los griegos es ya común llevar encima una máscara antigás, además de un casco para evitar lesiones en la cabeza debido a el uso de balas de goma por parte de la policía, y unos golpes de porra completamente indiscriminados.

Por si no fuera suficiente, hemos escuchando cómo Europa ha planteado sacar a Grecia de la Unión Europea para no tener que lidiar con su crisis, mostrando el rostro menos humanos y más interesado que cabe esperar de un sistema que sólo vela por los intereses de unos pocos desgraciados que carecen por completo de escrúpulos y que viven el sueño americano a base de pisotear a todos sus compatriotas. Después de todo este circo, después de haber empobrecido la vida de los ciudadanos de a pie hasta límites vergonzosos, todavía ha seguido Grecia adelante con el plan de austeridad, el cual funciona a base de recortar derechos y libertades básicas, como la realización de duros recortes salariales, tanto en quienes trabajan como en los que ya están jubilados, más facilidad para realizar despidos con una indemnización menor a la actual y una subida del IVA que lo sitúa en el 23%, siendo esta subida del 10% en alcohol, tabaco y gasolina. Se ha aumentado también la edad de jubilación, esa fantástica idea que nos están imponiendo a los miembros de la Unión, los cuales tienen unas tasas desorbitadas de paro juvenil. La Unión Europea (o mejor dicho, Alemania, indiscutible jefa y líder europea por mucho que quieran hablar de democracia) ha celebrado, junto con los demás países miembros, la decisión por parte del Parlamento griego de acogerse al plan de austeridad, recordándonos que nuestros derechos son en su agenda política algo que no tiene cabida.

¿Cómo se supone que debe actuar alguien cuando es privado de parte de su sueldo, sufre la amenaza constante del despido y ve elevados los precios de los productos mientras unos personajillos que se dicen sus representantes ganan un dinero que él no puede ni imaginarse tener, a costa de seguir empobreciéndole? ¿Cómo se supone que debe soportar alguien el ver que sus hijos están siendo condenados de antemano mientras sus políticos sonríen a cámara pactando con banqueros y grandes empresas que sólo velan por sus intereses? A nosotros nos quieren vender que quienes protestamos a día de hoy somos terroristas, pero los verdaderos terroristas, queridos amigos, son nuestros políticos.

ANONYMOUS EN LAS MANIFESTACIONES #1

Saludos a todos.
Hoy queríamos exponer nuestro punto de vista acerca de las manifestaciones convocadas el pasado 19J. Antes de empezar, vamos a explicar la forma en que Anonymous colabora, participa y actúa ante estas concentraciones:
  • DIFUSIÓN -> Anonymous ha ayudado en la difusión en la red, principalmente, de cualquier información que vierte tanto Democracia Real Ya como @acampadasol. Fuera de Internet, Anonymous ha organizado paperstorms informativas para movilizar a la ciudadanía ante estos actos, tanto para la primera manifestación del 15M como en esta última del 19J.
Anonymous durante la manifestación del #19J
  • MOVILIZACIÓN-> Relacionado con el primer punto, Anonymous en toda España se movilizóde manera activa en las manifestaciones; pues aunque seamos un movimiento en el que su ambiente natural sea Internet, Anonymous siempre ha considerado necesario trasladar sus ideas y puntos de vista a la calle y gritar como un ciudadano indignado más.
  • NO-INTERFERENCIA-> Este punto es más importante de lo que parece. Anonymous consideró desde un primer momento no interferir en la voluntad tanto de  los manifestantes como de los acampados, para que el mensaje en su esencia no se viera comprometido. La palabra del ciudadano y la voluntad de las asambleas han sido actos puros de democracia los cuales Anonymous ha considerado valiosos tanto en su forma como en su fondo, por lo que nunca hemos querido interrumpir lo que desde allí se hacía y decía.
  • VISIBILIDAD-> En las manifestaciones, Anonymous como colectivo ha mostrado su mejor cara. Hemos asistido entusiasmados con la fuerza del ciudadano libre para unirnos a sus proclamas por un gobierno más justo y un sistema más democrático para el conjunto de la ciudadanía. Puesto que como no nos cansamos de decir: Todos somos Anonymous y Anonymous somos Todos.
Anonymous durante la manifestación del #19J en Barcelona
A lo largo de estas movilizaciones Anonymous ha sido, en general, bien acogido en el enjambre de la sociedad. Algunos nos tildan de cobardes por llevar una máscara, mientras que otros nos aplauden por ello. Y, hay otros, que simplemente nos ven como ciudadanos al igual que ellos que muestran su descontento asistiendo a un ejercicio y deber ciudadano como es la defensa de derechos civiles.
Desde este blog trasladamos nuestro más cordial apoyo a todos los ciudadanos y ciudadanas que han luchado, luchan y lucharán hasta que todos consigamos nuestros objetivos. Pueden que nos etiqueten con multitud de adjetivos, tanto a Anonymous como a nuestros compañeros de movilizaciones, pero eso nunca nos impedirá mantener nuestra voluntad de cambio y progreso.
Anonymous durante la manifestación del #19J
Nos temen. Saben que lo sabemos. Aprovechémoslo.
Somos Anonymous
Somos Legión
No olvidamos
No perdonamos
Esperadnos
Anonymous durante la manifestación del #19J