“War on #Whistleblowers and Their Publishers” #FreeChelsea #FreeSnowden #FreeAssange

Debate llevado a cabo en la Sydney Opera House el pasado 16 de septiembre con el fundador de WikiLeaks Julian Assange, los periodistas Glenn Greenwald y Alexa O’Brien, el periodista de Manning David Coombs y el comentarista australiano Robert Manne sobre el papel de los soplones (Chelsea Manning, Edward Snowden) y la guerra llevada a cabo desde los gobiernos para acabar con ellos y con quienes les ayudan.

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Manipulación en el atentado de Noruega

Cuando ayer tuvo lugar el atentado en Oslo, Noruega, todas las fuentes apuntaron rápidamente y sin contrastación alguna hacia Al Qaeda. Luego vino el tiroteo en Utoya, llevándose por delante la vida de 87 personas, cuyo supuesto autor, detenido por la policía, resultaba ser un fundamentalista cristiano, anti-musulmán, y ultraderechista. Aún con un detenido de este calibre, medios de comunicación de gran peso como el ‘New York Times’ seguían tratando de defender la tesis de Al Qaeda como nos explica Glenn Greenwald.
Por supuesto, tampoco ha faltado el discurso conspiranoico. Según parece, la policía noruega habría realizado ejercicios antiterroristas antes del atentado, por lo que podríamos estar ante un autoatentado como el del 11-S.
Sea como fuere, el autor del tiroteo era un hombre que parecía seguro de lo que hacía y que ataviado con un uniforme negro con bordes rojos, de forma que pareciese una mezcla entre policía y nazi, irrumpió en el campamento de Utoya gritando que iban a morir todos y comenzó a disparar sin miedo ni preocupación, como narra Adrian Pracon, uno de los supervivientes.
Una vez más, los medios de comunicación lanzan tesis sin contrastar y apuntan hacia un supuesto enemigo internacional el cual debemos combatir entre todos, como bien dijo Obama cuando habló sobre la masacre Noruega. Parece que nuevamente se han aprovechado de una tragedia que se cobra con vidas de ciudadanos para defender unas guerras que esconden los intereses económicos de las grandes potencias mundiales. Intereses que, nuevamente, paga el pueblo. Una vez más somos la carne de cañón para un juego donde los únicos que pierden, ganen o pierdan ellos, somos nosotros.