The Guerilla Open Access Manifesto

En Julio del 2008 Aaron Swartz en Italia escribió y diseminó en Internet este manifiesto. Como referente nuestro, creemos oportuno volver a difundirlo pues en estos tiempos Internet y la Libertad de Información y Expresión se encuentran en horas bajas.

Si a día de hoy no conocéis el alcance de todo lo que hizo en su breve vida, os recomendamos que leáis todo lo posible sobre Aaron. Como muestra, este breve manifiesto que puede servir de aliciente a muchos.

Internet podrá ser muchas cosas pero sobre todo es un acto: compartir. Ahí radica toda su fuerza y poder.

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Information is power. But like all power, there are those who want to keep it for themselves. The world’s entire scientific and cultural heritage, published over centuries in books and journals, is increasingly being digitized and locked up by a handful of private corporations. Want to read the papers featuring the most famous results of the sciences? You’ll need to send enormous amounts to publishers like Reed Elsevier.

There are those struggling to change this. The Open Access Movement has fought valiantly to ensure that scientists do not sign their copyrights away but instead ensure their work is published on the Internet, under terms that allow anyone to access it. But even under the best scenarios, their work will only apply to things published in the future. Everything up until now will have been lost.

That is too high a price to pay. Forcing academics to pay money to read the work of their colleagues? Scanning entire libraries but only allowing the folks at Google to read them? Providing scientific articles to those at elite universities in the First World, but not to children in the Global South? It’s outrageous and unacceptable.

“I agree,” many say, “but what can we do? The companies hold the copyrights, they make enormous amounts of money by charging for access, and it’s perfectly legal — there’s nothing we can do to stop them.” But there is something we can, something that’s already being done: we can fight back.

Aaron Swartz

Those with access to these resources — students, librarians, scientists — you have been given a privilege. You get to feed at this banquet of knowledge while the rest of the world is locked out. But you need not — indeed, morally, you cannot — keep this privilege for yourselves. You have a duty to share it with the world. And you have: trading passwords with colleagues, filling download requests for friends.

Meanwhile, those who have been locked out are not standing idly by. You have been sneaking through holes and climbing over fences, liberating the information locked up by the publishers and sharing them with your friends.

But all of this action goes on in the dark, hidden underground. It’s called stealing or piracy, as if sharing a wealth of knowledge were the moral equivalent of plundering a ship and murdering its crew. But sharing isn’t immoral — it’s a moral imperative. Only those blinded by greed would refuse to let a friend make a copy.

Large corporations, of course, are blinded by greed. The laws under which they operate require it — their shareholders would revolt at anything less. And the politicians they have bought off back them, passing laws giving them the exclusive power to decide who can make copies.

There is no justice in following unjust laws. It’s time to come into the light and, in the grand tradition of civil disobedience, declare our opposition to this private theft of public culture.

We need to take information, wherever it is stored, make our copies and share them with the world. We need to take stuff that’s out of copyright and add it to the archive. We need to buy secret databases and put them on the Web. We need to download scientific journals and upload them to file sharing networks. We need to fight for Guerilla Open Access.

With enough of us, around the world, we’ll not just send a strong message opposing the privatization of knowledge — we’ll make it a thing of the past. Will you join us?

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Guerilla Open Access Manifesto

We want access, motherfuckers!!

Todos supimos de la muerte de Aaron Swartz por luchar por el Conocimiento Libre. Pero quizás no muchos se hayan preocupado en indagar un poco más en lo que defendía. El escenario de Internet ha cambiado radicalmente en los últimos años. Navegamos en Internet remolcados por donde quieren que naveguemos. Mientras que mares de información se nos ocultan o nos hacen pagar cantidades abusivas. Este manifiesto fue escrito hace cinco años. Sí, tanto tiempo y seguimos sumidos en la ignorancia frente a muchas cosas.

El conocimiento es libre, esa es la cultura de la Red, de los hackers. Y por ello desde hace decadas la comunidad hacker ha sido perseguida por instituciones gubernamentales. Pero nosotros tenemos ideales, ellos avaricia y egoismo,citando a The Mentor(1986) – The Hacker Manifesto: “Hacemos uso de un servicio que ya existe sin pagar por lo que podia ser jodidamente barato si no fuese dirigido por glotones capitalistas, y tu nos llamas criminales.”

Por eso os ofrecemos el Guerrilla Open Access Manifesto traducido al castellano, para que al menos te surjan dudas y desconfíes cuando entras en Internet.

Guerrilla Open Access Manifesto

La Información es poder. Pero como todo poder, hay quienes lo quieren para ellos mismos. Toda la herencia cultural y el conocimiento científico, publicado a través los tiempos en libros y publicaciones científicas, está siendo digitalizado y encerrado (cada vez más) por unas pocas corporaciones privadas. ¿Quieres leer los artículos de los más famosos resultados científicos? Necesitarás enviar enormes cantidades de dinero a editoriales como Reed Elsevier.

Hay quienes pelean para cambiar esto. El Open Access Movement ha peleado valientemente para asegurar que los científicos no firman sus derechos de autoría, si no que se aseguran que su trabajo sea publicado en Internet, bajo fórmulas que garanticen a cualquiera su acceso. Pero incluso en ésos escenarios, su trabajo se aplicará en cosas publicadas en el futuro. Por tanto, todo lo anterior hasta ahora se ha perdido.

Eso es un alto precio a pagar. ¿Obligar a los académicos pagar dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Escanear librerías enteras pero sólo permitir a tus compañeros de Google leerlos? ¿Proveer artículos científicos a aquellos de las élites universitarias del Primer Mundo, pero no a los niños del Sur Global? Es abusivo e inaceptable.

“Estoy de acuerdo”, dirán muchos, “pero, ¿qué puedo hacer? Las compañías que conservan los derechos de autor, que hacen enormes cantidades de dinero poniendo precio al acceso, y sus perfectamente legales – no hay nada que podamos hacer para pararlos.” Pero hay algo que sí podemos hacer, algo que se está haciendo ya: podemos contraatacar.

Aquellos con acceso a ésos recursos -estudiantes, bibliotecarios, científicos- tenéis un privilegio. Podéis alimentaros de toda ésta fuente de conocimiento mientras el resto del mundo está bloqueado. Pero no es necesario -moralmente- que mantengáis ése privilegio para vosotros mismos. Tenéis el deber de compartir ése conocimiento con el resto del mundo. Debéis hacerlo: compartir contraseñas con tus colegas, cumplimentar formularios de descarga para tus amigos.

Mientras tanto, aquellos que han estado bloqueados no se han estado quietos. Habéis estado fisgoneando a través de agujeros y salvando obstáculos, liberando información bloqueada por los editores y compartiéndola con vuestros amigos.

Pero toda ésta acción se produce en la oscuridad, oculta bajo tierra. Lo denominan robar o piratería, como si compartir la riqueza del conocimiento fuera el equivalente moral a bombardear un barco y asesinar a su tripulación. Pero compartir no es inmoral, es un imperativo moral. Sólo aquellos cegados por la avaricia impedirían a un amigo hacer una copia.

Grandes corporaciones, por supuesto, están cegadas por la avaricia. Las leyes bajo las cuales operan lo requieren, sus accionistas se rebelarían con menos. Y los políticos que las han permitido, aprueban leyes dándoles el poder exclusivo para decidir quién puede hacer copias.

No hay justicia si hay leyes injustas. Es el momento de acercarse a la luz y, en la gran tradición de la desobediencia civil, declarar nuestra oposición a este robo privado de la cultura pública.

Necesitamos obtener ésa información, en cualquier lugar en el que esté almacenada, elaborar nuestras copias y compartirlas con el resto del mundo. Necesitamos coger aquello que esté fuera del copyright y añadirlo en el archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y volcarlas en la Red. Necesitamos descargar las publicaciones científicas y subirlas a redes de intercambio de archivos. Necesitamos pelear por la Guerrilla del Open Access.

Algunos de nosotros, en todo el mundo, no sólo vamos a mandar un fuerte mensaje de oposición a la privatización del conocimiento, vamos a hacer que sea una cosa del pasado. ¿Te unirás a nosotros?

Aaron Swartz
July 2008, Eremo, Italy

Source: Archive.org